Existen personas en nuestra vida que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino de la vida a nuestro lado, en cambio otras apenas vemos entre un paso y otro. A todos les llamamos amigos.
La amistad es una forma de amor, probablemente la más libre y desinteresada de todas. Los padres no son elegidos, ni los hermanos, ni la familia, ni los hijos, ni del todo la pareja, porque la elección suele estar condicionada por la pasión y el enamoramiento. Solamente elegimos a los amigos.
La amistad se fragua a fuego lento, precisa del conocimiento y del trato. En la amistad verdadera nada es fingido ni simulado, es siempre sincera. Por eso estamos cómodos con los amigos, porque nos mostramos tal y como somos. El buen amigo conoce gran parte de nuestros defectos y, sin embargo nos acepta y nos sigue apreciando. Un verdadero amigo es alguien que te conoce tal y como eres, comprende donde has estado, te acompaña en tus logros, celebra tus alegrías, comparte tu dolor y jamás te juzga por tus errores.

Obviamente hay grados de amistad, y a medida que aumentamos de grado disminuye el número de amigos incluidos en esta clase. Con éstos se puede dar además de la confidencia, la complicidad y la confianza, otro rasgo esencial de la amistad. Algo tan valioso debemos cuidarlo, simplemente por que cada persona que pasa por nuestra vida es única; siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
Tal vez cada hoja de un árbol pueda simbolizar a nuestros amigos. Hay hojas próximas a nosotros y que vemos día a día, pero hablando de cercanía, existen otras más distantes como esos amigos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla aparecen entre hoja y hoja. El tiempo pasa, el verano se va y el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas. Unas nacerán de nuevo en primavera y otras permanecerán muchas estaciones, pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca de nosotros alimentando nuestras raíces.
Una de las 4 leyes de la espiritualidad India dice así: “Lo que sucede es lo único que podía haber sucedido” Nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera, ni siquiera el detalle más insignificante.
En este maravilloso escenario, a bordo de nuestro querido Bon Temps, verdadero ejemplo de lo que un grupo de amigos es capaz de llevar a cabo y donde os conocisteis vamos a celebrar este acto. Os deseamos toda la Felicidad del mundo y mucha suerte.

Antonio del Canto Ramos
Marina Pedreña, 8 de Mayo de 2.010